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De algo que un día los juntó, algo para jugar a hacer radio, se decía ser una radionovela, pero más allá del producto, fue el escenario que les abrió la posibilidad de algo más serio y permanente en la radio, eso si nunca aburrido, siempre a la loca tolondra.

Gracias a Dios la tarima del mundo aún tiene espacio para que algunos locos con buenas ideas hagan de las suyas y otros podamos ser cómplices de sus aventuras. A la Loca Tolondra es la consumación de una locura que en alguna tarde verde y soleada de Tibasosa surgió traída de los cabellos de Guillermo Patiño, Memo. El espacio en el que domingo a domingo nos tomamos los micrófonos, no nació precisamente como un programa de radio con formato de magazín.

A la Loca Tolondra vio la luz, dio sus primeros pasos y pronunció sus primeras palabras, como una radionovela juvenil que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura en el año 2001.

De los personajes que hoy la habitan son pocos los que presenciaron el concierto de voces con el que se pintaron las ondas de radio de la emisora comunitaria. En esa época, hablaban viejitos como el abuelo Arias y niños como Pablo, Helen, Sakisdi, Pureza, Juan Gabriel, Lalo, Tolondra o Sam Pidio.

De las marañas de una historia adolescente, saltaron al dial un domingo 7 de Julio de 2002 las voces de Dayan Cardozo, Liliana García, Carolina Villate, Cristian Molano, Sara Alba, David y Miguel López Martínez. Con un arsenal de cuatro secciones, estos muchachos intentaron dar un “Sazón del Corazón”, dejarnos “En la Luna” contarnos “Palabrotas” y ponernos pensar “Echando Labia”. Con el miedo de embarrarla, el sudor en las manos, el reloj en contra y los temas esquivos, fueron creciendo programa a programa, aprendiendo las deliciosas artes de la improvisación y el acompañamiento musical de sus palabras, que solo en vivo se pueden aprender.

Entre las líneas de libretos artesanales hechos a mano y los conteos regresivos de los controles, el tiempo se fue volando como los más de doscientos programas que se han realizado. Buscando siempre romper las cadenas de la rutina, pensando siempre en refrescar las mañanas del domingo, comenzaron a llegar secciones y personajes nuevos. Los acontecimientos nacionales y locales se convirtieron en un recurso valioso de cada programa, y los intentos de humor abandonaron la sección que para ellos se tenía destinada, y se impregnaron en los cuarenta y cinco minutos que se viven al aire semanalmente.

Hoy, después de una travesía de más de ocho años, A la Loca Tolondra luce en su escudo, el símbolo que le dio origen: La ruana. El programa hace parte de la Escuela Radiofónica De Ruana y como tal, busca extenderse como las puntas de una ruana para que todos puedan abrigar sus sueños y esperanzas. Con el deseo de perdurar en el tiempo y de encontrar nuevos amigos y amigas que la quieran integrar, A la Loca Tolondra abre sus puertas a todos aquellos que quieran pegarse a esta locura radial. Chirimoyo, la Profesora, David, Sara, Miguel y el enorme equipo que tras ellos se esconde, los estarán esperando cada domingo del otro lado del dial para que se hagan críticos y cómplices de los infinitos y diversos temas que se tocan. ¡Larga vida a los buenos deseos y larga vida a los locos que quieran hacerlos realidad!

 

 

 
   
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