El pollo chiras

El pollo chiras

Alicia y Teresa Niño

A raíz de la grabación de Domingo Siete, un cuento de 4 o 5 minutos para inspirar a los niños de Tibasosa en un concurso de dibujo, en marzo o abril de este año (2007), nació la idea de nuestro programa. Ese día, terminada la tarea, entre los comentarios informales acerca del cuento leído y de la experiencia de grabarlo en la radio –cosa que para nosotras era toda una novedad– Manuel Fernando Faura dijo: “Ustedes podían hacer un programa para niños; no necesitan más que un micrófono”.  No sabía él que esa idea era ni más ni menos que una invitación a acometer de una vez la realización de un sueño abrigado por años para cuando estuviéramos ambas retiradas del ejercicio profesional.

Quizá por la forma tan sencilla en que lo planteó Fernando, ni siquiera se nos ocurrió pensar en el tiempo semanal que el programa nos iba a exigir ni en si de verdad teníamos todos los elementos necesarios. Inmediatamente empezamos a gozar la idea y ya nos veíamos leyendo justamente el primer cuento que habíamos aprendido en nuestra infancia: El Pollo Chiras. Y el domingo 24 de junio nos hallamos en Radio Semillas, frente a sendos micrófonos, transmitiendo en vivo la primera edición de nuestro programa. Ese día fueron muchos los nervios y la emoción; tanto, que hasta se nos salió una que otra lágrima y nos fue imposible evitar uno que otro momento de voz llorosa. Y desde ese domingo, nos hemos mantenido firmes, haciendo malabares con el tiempo, casi siempre del sábado en la noche y el domingo a la madrugada, para nuestra cita de los domingos a las 10 de la mañana, de modo que esta semana ya vamos por nuestra vigésimo primera transmisión.

En el programa soñado, queríamos ofrecer una hora de recreación especial para los niños, en el que una lectura vívida captara la imaginación de éstos y los transportara al escenario del cuento. Así, además de la recreación, estaríamos contribuyendo a ensanchar su visión del mundo, gracias al contacto con diferentes formas de hacer y de hablar de otras culturas, y también a enriquecer su vida con los valores que transmiten los cuentos. En pocas palabras, queríamos abrir para nuestros niños una oportunidad que nosotras tuvimos desde nuestra infancia. Y ese es precisamente el objetivo que nos hemos propuesto. Sólo que ahora hemos visto que muchas veces los adultos y los abuelos disfrutan más de los cuentos que los propios niños, y por eso decidimos que el programa fuera para niños de 0 a 100 años y hasta más.

La idea de darle al programa el nombre de El Pollo Chiras surgió de la necesidad de un personaje imparcial, alegre y buen viajero, que nos facilitara la presentación de cuentos e historias de todo tipo, incluidas fábulas y leyendas, y provenientes de todas y cualquier parte del mundo, sin tener que seguir en ello ningún orden específico, sino sencillamente a medida que nos los fuéramos agenciando. Y es por eso que el mismísimo Pollo Chiras es el protagonista principal. Por lo demás, las dos hermanas –Alicia y Teresa– nos turnamos en la lectura y asumimos los distintos personajes. Y cuando la cantidad de personajes nos queda grande, siempre que dispongan de tiempo recurrimos a Miguel y David, los protagonistas de La Loca Tolondra, con cuya ayuda salimos más que adelante, gracias a la larga experiencia que ellos tienen.

De momento, todavía nos sentimos demasiado inexpertas para abrirnos a llamadas del público durante el programa, que es cosa que deseamos introducir muy pronto. Nos tiene felices que ya hemos empezado a recibir aporte de material de nuestros escuchas, y que nos han llamado varias personas de Duitama para decirnos que oyen el programa.

Y desde otro punto de vista, también para nosotras El Pollo Chiras es un recreo; un recreo delicioso del que disfrutamos con cariño cada paso y cada metida de pata (por ejemplo, aún olvidamos con frecuencia el cambio de voz al pasar de un personaje a otro, y a veces el cuento entre manos nos resulta tan hilarante, que no logramos contener la risa durante la lectura. Para nosotras, El Pollo Chiras tiene todo por mejorar, pero eso no quita que sea ¡del chiras!!!